Prepara a tu Organización como una Selección para el Mundial 2026
Ya se empieza a sentir la emoción en el aire… El Mundial 2026 se acerca. Y aunque en tu organización no se juega con balones, sí se juega a ganar.
Ya se empieza a sentir la emoción en el aire… El Mundial 2026 se acerca. Y aunque en tu organización no se juega con balones, sí se juega a ganar.
Una historia que cuenta Max Hastings en su libro sobre la biografía de Winston Churchill “La guerra de Churchill”, 2009; cuenta que en la crisis económica generada por el costo de la guerra, los consejeros del primer ministro plantearon un recorte al presupuesto educativo para dar más dinero a las fuerzas armadas, a lo que Churchill respondió: ¿recortar el presupuesto educativo? ¿Para qué pelearíamos esta guerra entonces?
Una realidad incuestionable es que la comunicación es un atributo humano y de algunas especies en el planeta, que propicia la subsistencia, el bienestar y la evolución. Podemos pensar que esta misma aseveración funciona para las organizaciones que lideramos, y de ahí que los niveles directivos estén poniendo cada vez interés en la habilidad de comunicación, como uno de los baluartes clave que sustentan su liderazgo.
Un título alternativo para este artículo podría ser: “Lo que pasa cuando cada rol hace lo que es más importante para la Organización”. El matiz de diferencia con el que encabeza nuestra publicación es clave… la Dirección de la empresa debe hacer lo más importante ¡de su rol!, ¡no de toda la empresa!
Con tan solo echar un vistazo a los foros y convenciones que se tienen en el mundo para diversos sectores organizacionales, es posible ver que las apuestas para lograr mejores resultados están centradas en temas como: el mejor financiamiento del negocio, la integración de nuevas tecnologías, la potenciación del talento y el desarrollo de competencias, el fortalecimiento del marketing y de las acciones comerciales, entre otras; y es un hecho, que estas perspectivas de potenciación de las organizaciones tienen mucho que aportar a ello; al grado de que es casi imposible pensar en empresas que quieran estar vigentes, dinamizadas y con resultados favorecedores, y que se toleren el no integrar estos factores a su modelo de negocio.
Quienes hemos trabajado por muchos años en operaciones de cobranza, sabemos que esa área clave del negocio tiene un toque especial en su funcionamiento y en su estructura, ya que se asemeja a lo que podría ser visto como un ecosistema integral pleno, que bien podría parecerse en la complejidad y amplitud de elementos que la integran, a lo que podemos ver en la naturaleza, por ejemplo en un bosque.
Pues sí… en el equipo Lemon nos pusimos los tenis, la ropa deportiva, nos concentramos en el reto y a la señal… ¡nos pusimos a ver los juegos olímpicos en nuestras pantallas!
Es verdad que no logramos medallas, pero vaya que creemos haber aprendido mucho de quienes se esforzaron realmente para ello, y de esas personas que sí las obtuvieron.
Sea cual sea tu rol en la Organización, es casi seguro que tienes a tu cargo la supervisión de algunos aspectos del trabajo diario, y si bien esta actividad puede ser parte de una rutina habitual, en Lemon tree hemos podido observar que la tarea va mucho más allá de la validación de que, ciertos aspectos relevantes para lograr un objetivo determinado, estén listos y en buenas condiciones; el hecho es que es una actividad realmente poderosa que puede generar reacciones positivas y de gran valor en cualquier actividad si se gestiona bien y si se entiende de la manera más apropiada. Una buena supervisión es la provocadora de grandes logros.
Como en muchos aspectos de la vida, en el desempeño organizacional los paradigmas también han cambiado mucho, las compras digitales están en un gran momento, la comunicación entre las empresas y sus clientes hace uso de otros canales, la interacción entre colaboradores ha visto grandes cambios en pro de ser aún más efectivos, los clientes piden soluciones más integrales y efectivas, la hipercompetencia está aquí, las mezclas multigeneracionales de clientes y colaboradores han redefinido las mecánicas estructurales y laborales. ¡Uf!… y muchos cambios más.
Llama la atención, el que uno de los activos -en este caso uno intangible- más importantes de las organizaciones sea su capacidad de transformación. Podemos verlo así… su valor de negocio no solo va de lo que hacen ahora a través de la generación de sus servicios o productos, ya que estos en algún momento podrán perder efectividad y serán obsoletos para el mercado. En cambio el valor de negocio de esas organizaciones se incrementará en el tiempo, si son capaces de evolucionar y de replantear los servicios y productos de cara a las nuevas necesidades de los clientes y su entorno.