El reaprendizaje: la prioridad que muchos pasan por alto…
Estamos seguros de que ya lo notaste…
La operación de cobranza tiene tanta relevancia en las organizaciones actuales, que han sido nutridas con tecnologías, talento, recursos y procesos de alto desempeño, para lograr el máximo rendimiento del negocio.
Pero esta suma de elementos especializados requiere de personas con competencias realmente especiales a cargo, que a manera de directores de orquestas, logren la mejor interpretación de las obras en todo momento, cuidando todos los detalles y de su armonización.
El punto es que quien lleva la batuta, tiene un peso fundamental que puede hacer evidente la descoordinación o falencias de fondo, o puede hacer que se logren resultados memorables.
En Lemon tree pensamos que tú serás siempre la persona que haga la diferencia. La persona Orquestadora de Ecosistemas orgánicos de cobranza. Conoce más, acerca de su participación en el negocio.
En las organizaciones de cobranza es casi un hecho, el que ahora la mayoría de las personas a cargo, se pregunten cosas como: si uso IA en mi cobranza podré tener:
¿Ahorros con reducción de mi plantilla de Asesores o Ejecutivos?
¿Aumento en la cobertura de cobro de mi cartera?
¿Bots inteligentes que sepan cobrar?
¿Cobranza 24 X 7?
Sabes, la IA no viene a quitarte el trabajo… viene a medir tu criterio y a poner a prueba tu capacidad de aportar habilidades humanas que ahora valen oro. La IA es una palanca, si la sabes usar.
El tema es que en muchas de las personas líderes de organizaciones y sectores, hay por un lado, incertidumbre y temor respecto a la forma de adoptarla, de usarla bien; y por otro, una expectativa casi mágica sobre los resultados que con solo instalarla llegarán. Ambos escenarios están tomando más fuerza sobre todo ahora que la IA ofrece colocarse cada vez más, en pasos clave del funcionamiento de sus procesos.
¿Podemos superar esas inquietudes y potenciar aquello en lo que en nuestras empresas hemos sido muy buenos? La respuesta es sí. Solo que hay que accionar.
Seguramente recordarás las implicaciones que tiene para tu cobranza, la gestión por tratamientos… y casi podemos apostar que coincidirás en que el planteamiento de este tipo de cobranza es integral, por lo que los cambios tocarán todos los ejes de tu operación.
Y si bien pensamos que la tranquilidad llegó a tu mente y corazón cuando viste que toda esta revolución en la cobranza tiene una metodología que la respalda y una serie de bases que hacen que su integración a las operaciones, resulte más práctica, realista y efectiva, ahora queremos llevarte a conocer los dos aspectos clave que estaban pendientes de desarrollar en nuestro video y artículo anterior…
¿Cobranza por tratamientos? ¿Por qué hablar de ella, y por qué vendría bien aplicarla?
Ahora hay pocas dudas al respecto: la cobranza es uno de los ejes clave de negocios que ofrecen crédito, préstamos, y financiamientos.
La banca, las fintech, y muchas otras empresas han trabajado duro para mantener en el mejor grado de calidad su cartera, y han hecho un buen trabajo en general, manteniendo en diversos países donde operan, niveles de morosidad y de cartera vencida razonablemente aceptables.
El precio de estar embebidos en un mundo donde abunda la información, en el que todo lleva una velocidad de vértigo, y donde todo está entrelazado, es que se corre el riesgo de perder la capacidad de análisis y de discernimiento efectiva.
Una historia que cuenta Max Hastings en su libro sobre la biografía de Winston Churchill “La guerra de Churchill”, 2009; cuenta que en la crisis económica generada por el costo de la guerra, los consejeros del primer ministro plantearon un recorte al presupuesto educativo para dar más dinero a las fuerzas armadas, a lo que Churchill respondió: ¿recortar el presupuesto educativo? ¿Para qué pelearíamos esta guerra entonces?
Creemos que esta es una pregunta clave a atender, para augurar el futuro que esperamos como organizaciones…
Empecemos con esto: las personas somos altamente sensibles a estímulos muy diversos dentro de todo lo que pasa en nuestro día a día. Aunque muchas veces al parecer solo esperamos que determinadas cosas sucedan o se logren cuando compramos algo o esperamos algún tipo de solución de servicio, realmente estamos muy sensibles a la manera en que cada situación se vive.
La motivación en el trabajo ha experimentado una transformación radical. En los años 60 y los 70, se podía observar que los motivadores de las personas que trabajaban en las empresas se enmarcaban en lo general, en la idea de tener un título profesional, un empleo estable que les diera la posibilidad de llevar una vida con sus necesidades básicas resueltas y con la oportunidad de vacacionar en los veranos, así como tener un retiro cómodo.