Liderazgo

¿Cómo se lo digo?… el Arte de la retroalimentación potenciadora

Dentro de las tareas directivas y gerenciales hay una muy especial que es posiblemente de las más retadoras, por lo delicada que resulta en el marco de la relación y los vínculos con las personas del equipo de trabajo: la retroalimentación que se requiere hacer cuando algo está mal. Dicho de una manera más directa, hablamos de esos momentos en los que hay que decirle a alguien que lo que hizo o lo que planteó, está mal. Ups…

¿Y tú cómo estás?… Cuando dirigir es cuidarte tú también

Decenas de juntas en la semana… ¡a qué hora podré avanzar en los pendientes!
¡Necesitamos acelerar…!
Uf… estos cambios nos mueven mucho de lo que habíamos planeado.
¿Qué es lo que vendrá ahora?
Si tuviera los recursos… otra cosa sería…
Cómo gestionaremos el retraso en el plan…
Sí. Estas y muchas otras situaciones están revoloteando constantemente en las mentes de figuras directivas como tú.

Para qué hacemos lo que hacemos

Una historia que cuenta Max Hastings en su libro sobre la biografía de Winston Churchill “La guerra de Churchill”, 2009; cuenta que en la crisis económica generada por el costo de la guerra, los consejeros del primer ministro plantearon un recorte al presupuesto educativo para dar más dinero a las fuerzas armadas, a lo que Churchill respondió: ¿recortar el presupuesto educativo? ¿Para qué pelearíamos esta guerra entonces?

La comunicación como herramienta: o personalidad comunicativa…

Una realidad incuestionable es que la comunicación es un atributo humano y de algunas especies en el planeta, que propicia la subsistencia, el bienestar y la evolución. Podemos pensar que esta misma aseveración funciona para las organizaciones que lideramos, y de ahí que los niveles directivos estén poniendo cada vez interés en la habilidad de comunicación, como uno de los baluartes clave que sustentan su liderazgo.