La gestión de Conflictos: una competencia directiva clave en tu estrategia de negocio.
¿Te ha pasado que en ese proceso de ejecución de tu estrategia, las cosas no salen como esperabas?
¿Te ha pasado que en ese proceso de ejecución de tu estrategia, las cosas no salen como esperabas?
Decenas de juntas en la semana… ¡a qué hora podré avanzar en los pendientes!
¡Necesitamos acelerar…!
Uf… estos cambios nos mueven mucho de lo que habíamos planeado.
¿Qué es lo que vendrá ahora?
Si tuviera los recursos… otra cosa sería…
Cómo gestionaremos el retraso en el plan…
Sí. Estas y muchas otras situaciones están revoloteando constantemente en las mentes de figuras directivas como tú.
Es curioso que en la mayoría de los estudios medios y avanzados en materia de negocios, se esté dando cada vez más peso al pensamiento estratégico, pero que no se estimule la mente innovadora de las personas líderes de organizaciones, con la misma vehemencia.
Empecemos con una declaración indiscutible: las organizaciones requieren ser más integrales a partir de que los clientes esperan soluciones 360º donde todo cuenta; calidad, precio, entrega, información, atracción, envoltura, relato, enfoque, oportunidad, etc… hablamos pues, de clientes a quienes no solo les importa el producto o el servicio que resuelve sus necesidades conscientes, sino que toman en cuenta todo el envolvente que les brinda una solución a un problema o una experiencia satisfactoria plena.
Lo sabemos todos… así como es fundamental que los equipos operativos en las organizaciones sean cada vez más efectivos en los diversos planos de su desempeño, es claro que los niveles directivos y gerenciales también deben sumar más… mucho más.
El motivo, ¡se puede ver desde lejos! Necesitamos ir con más claridad, precisión y concentración, a encarar los desafíos de negocio que ahora van a otra velocidad, y que se presentan en planos más complejos.
Vivimos en una de las mejores épocas para la comunicación. Ahora prácticamente todos los atributos de la comunicación humana está a un solo clic; y es que además de que somos seres que queremos comunicarnos de manera presencial con los demás, ahora podemos hablarnos en modo remoto, vernos en pantallas, mandarnos imágenes, dibujar ideas y compartirlas, transmitir altos volúmenes de información en formatos muy diversos.
El precio de estar embebidos en un mundo donde abunda la información, en el que todo lleva una velocidad de vértigo, y donde todo está entrelazado, es que se corre el riesgo de perder la capacidad de análisis y de discernimiento efectiva.
Ya se empieza a sentir la emoción en el aire… El Mundial 2026 se acerca. Y aunque en tu organización no se juega con balones, sí se juega a ganar.
Creemos que esta es una pregunta clave a atender, para augurar el futuro que esperamos como organizaciones…
Empecemos con esto: las personas somos altamente sensibles a estímulos muy diversos dentro de todo lo que pasa en nuestro día a día. Aunque muchas veces al parecer solo esperamos que determinadas cosas sucedan o se logren cuando compramos algo o esperamos algún tipo de solución de servicio, realmente estamos muy sensibles a la manera en que cada situación se vive.